El rendimiento deportivo no es lo único

Citius, altius, fortius. Ser más rápido, más alto y más fuerte ya no es suficiente. El rendimiento deportivo no es lo único que influye a la hora de que un club contrate a un deportista, o de que un patrocinador le apoye económicamente. Aunque el rendimiento es la forma en la que solemos medir a los profesionales, a la hora de la verdad, se tienen en cuenta muchos más aspectos que pueden ser definitivos, y todos se pueden trabajar.

Hace un tiempo llegó a mis manos este post escrito por el entrenador y psicólogo Manu Santos, en el que explica las características que para él conforman el “coeficiente de entrenabilidad” de un deportista: humildad para aprender, escucha activa, asumir y aceptar los errores, autoexigencia, energía, compromiso, saber competir y liderazgo.

En este post hay aspectos que forman parte de la personalidad, pero también hay otros vinculados a la forma de relacionarse con los demás.

Dentr

o de esa personalidad, al final lo que más destacan son los valores, nuestra escala de prioridades, que rige nuestro pensamiento y actúa en la toma de decisiones. Esos valores son con los que las empresas, sean clubes, federaciones o patrocinadores, quieren que les representemos. Esos valores son los que los aficionados admiran, por lo que conectamos con la gente.

La capacidad mental, el nivel de autoconocimiento y crecimiento personal, también son importantes. Saber manejar la presión, el estrés, buena autoestima, tener seguridad en uno mismo, ser flexible y capaz de adaptarse rápidamente a nuevos entornos, tener una inteligencia emocional desarrollada, te convierte en mejor persona y mejor profesional, te ayuda a poder enfocarte en tus objetivos, pensar en soluciones y no en obstáculos, problemas o dificultades.

Las relaciones sociales son otro punto muy interesante a mirar a la hora de incorporar a un deportista. Tiene que ser capaz de relacionarse con públicos muy diversos: compañeros, entrenadores, competidores, árbitros, directivos, empresarios, periodistas… Es importante saber cuál es la necesidad que satisfacen a cada uno de ellos y qué esperan de él, para que, en la medida de lo posible, y sin que eso vaya en perjuicio propio, las satisfagan.

Para conectar con la gente, hay que tener valor para abrirse, exponerse, mostrarse tal cual eres, con tus cosas buenas y malas, demostrar que se está en continua mejora, que aprendes de tus errores, que tienes emociones, y que no eres uno más, no eres alguien correcto dentro de un perfecto molde, sino que eres una persona independiente, autónoma y distinta. No se trata de caer bien a todo el mundo, sabemos que eso es prácticamente imposible, se trata de conectar con quienes realmente quieres conectar.

La visibilidad, tener presencia, no es solo un factor más, es también una consecuencia de los dos anteriores: personalidad y relaciones. Ahora se está confundiendo con el mundo online, pero no hay que olvidarse del offline.

Hay que hacerse visibles, porque tener repercusión es la forma de que las empresas consigan recuperar la inversión que han hecho en los deportistas. Si es un club, le interesará que su deportista mantenga su valor de mercado e incluso se revalorice, y eso ira no solo en función de su rendimiento, también de su visibilidad, del valor de su imagen como marca, de cuántas camisetas podrá vender, cuantas portadas protagonizará, cuantos patrocinadores querrán asociarse a él, de cuantos aficionados se engancharán al equipo pensando que su llegada será positiva para el grupo, de cómo difundirá la imagen del club o las marcas en su país de origen. Y los patrocinadores igual, les preocupa saber a cuantas personas llegarán con su mensaje, cuantos seguidores del deportista querrán consumir los productos que él anuncie, y a qué valores se asociarán al unirse a ese deportista.

No digo que no haya que rendir deportivamente, por supuesto, eso es lo primero en la carrera de un profesional del deporte. Pero entre dos opciones que rindan similar, el valor dependerá de los otros factores, como son la personalidad, su forma de relacionarse y la visibilidad.

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