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Cómo alinear marca personal y reputación

Uno de los objetivos de la gestión de la marca personal es que la percepción que los demás tienen de nosotros se aproxime al concepto que tenemos de nosotros mismos. Es decir, que la reputación y la marca personal coincidan.

Marca personal, en mi propia definición, es nuestro ADN comportamental, como pensamos, actuamos, nos comunicamos y relacionamos. La reputación es lo que los demás dicen de ti.

¿Cómo acercamos estos puntos? Para mí, las claves están en la coherenciaautoestima, aceptación y empatía.

Coherencia

¿Hasta qué punto el concepto que tenemos de nosotros mismos es real? En nuestra cabeza existe una versión idílica de nosotros mismos, nuestra mejor versión, nuestro super yo, pero no siempre actuamos en consecuencia.

¿Estamos orgullosos de todas nuestras actuaciones? ¿Honramos nuestros valores? ¿Tomamos decisiones en base a lo que queremos o a lo que necesitamos? ¿Qué nos importa más?

Hay dos verbos con los que actúes o no, siempre das información a los demás sobre tu marca personal: comunicar y elegir. De ahí el “cuando no eliges, también estás eligiendo” o “los silencios que dicen muchas cosas”.

Hay ocasiones en las que tomamos las riendas y elegimos, decidimos, y nos comunicamos de manera fluida, pero hay otras muchas tantas que no, que dejamos que pase el tiempo hasta que se reduzcan las elecciones o pensemos que ya no es posible la otra alternativa, que dejamos la decisión en manos de otros, que preferimos callar por miedo a ser juzgados, o que tomamos decisiones con las que no estamos del todo de acuerdo y hasta nuestro cuerpo nos delata reflejando un lenguaje no verbal que no concuerda con el verbal.

Conocernos bien, identificar nuestros miedos, complejos y objetivos nos ayudará a mostrar coherencia.

La coherencia no solo nos ayuda de cara a que los demás vean que siempre actuamos en base a unos mismos criterios, valores y principios; pero también nos hace sentirnos más orgullosos de nosotros mismos y ganar autoestima.

 Autoestima

Para que los demás te quieran, primero quiérete a ti mismo. Para que los demás confíen en ti, confía en ti mismo. Para que los demás te perciban como tú quieres, se fiel a ti mismo.

La autoestima es la confianza en nuestra capacidad de pensar y tomar decisiones que nos lleven a encontrar la felicidad, es valorar lo que uno es, y reconocer lo que puede llegar a ser. Y para eso, hay que identificar nuestros conocimientos y habilidades, así como también saber reconocer nuestros logros.

Sentirnos capaces de dar lo mejor de nosotros mismos, orgullosos de lo que hacemos, con lo que proyectamos, y también con lo que perciben los demás. Cuanto mejor gestionemos nuestra marca personal, nuestra autoestima se verá reforzada.

Aceptación

A menudo, la autoestima choca con la autocrítica. Parece que si nos criticamos y exigimos hacer las cosas mejor nos tenemos que querer menos porque vemos en nosotros mismos cosas que no nos gustan. Hay un punto intermedio en ese recorrido, la aceptación.

El camino entre el concepto de nosotros mismos y la percepción no se anda solo en una dirección. No solo consiste en que los demás me conozcan más, sino que auto conociéndonos y aceptándonos, descubrimos que, en algunos aspectos, la percepción de los demás es cierta y se basa en acciones concretas. No podemos ser buenos en todo -de hecho, ya hemos dicho que no siempre somos coherentes-, tenemos debilidades y hay que aceptarlas, para así poder identificarlas y controlarlas, e impedir que nos limiten.

Y dentro de la aceptación, incluyo el perdón. ¿Nos hemos perdonado por nuestros errores debilidades o nos siguen pesando en la mochila? ¿Qué vamos a hacer para que no nos lastren?

Empatía

Ya hemos puesto nuestro mundo en orden: somos coherentes, nos queremos y aceptamos, pero no es suficiente para comunicarnos y relacionarnos bien. Porque para eso, hacen falta dos personas, y no se trata de lo que yo haga o diga o de cómo lo haga o diga, se trata de cómo la persona que tengo delante lo entienda e interprete. Como dice Andrés Pérez Ortega, “la marca personal no va sobre ti, va sobre los demás”. Y para hacerlo bien, hay que conocerles.

La interpretación de los demás depende de quienes son, qué necesitan, qué les ofrecemos, qué intereses tienen, qué expectativas tienen, qué experiencias han vivido, qué tenemos en común, e incluso cómo les hacemos sentir con respecto a ellos mismos (a menudo despertamos en la gente distancia hacia aquellos comportamientos que no les gustan de ellos mismos, y admiración hacía aquellos comportamientos que tienen dentro de sí pero no son capaces de mostrar).

Conocer bien a la gente con la que nos relacionamos, empatizar con ella y tenerles en cuenta a la hora de comunicarnos y relacionarnos nos ayudará a conectar mejor, haciendo que la gente interprete nuestros actos de una manera más parecida a la que lo hacemos nosotros.

Estas cuatro claves nos ayudarán a alinear la marca personal con la reputación en el día a día, pero esto sólo es el principio, aquí falta lo principal, el objetivo, el propósito que queremos alcanzar, y la estrategia a seguir para lograr que se haga realidad.