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El deportista profesional como empresa

Los Personal Branders vemos a las personas como marcas, como su propia empresa. Así, con herramientas de coaching reconocemos la identidad de la persona y fijamos su objetivo; con técnicas de emprendimiento, ventas y marketing diseñamos una estrategia; y con la ayuda de la imagen y la comunicación la hacemos visible, para que dé a conocer quién es y qué ofrece.

Cada proceso de personal branding es único, pero, además, en el caso de los deportistas hay que prestar especial atención a dos aspectos importantes: la reorientación profesional, pues la vida deportiva se ve limitada en muchos casos por la edad, y la búsqueda de patrocinadores, que les proporcione los ingresos necesarios para poder dedicarse por completo al deporte como profesión.

El producto estrella de un deportista como empresa es su rendimiento deportivo. Es lo que le hace ser quien es. Ya sé que me diréis que deportistas como Beckham han ingresado más por publicidad – otro producto en el modelo de negocio del deportista – que por jugar al fútbol, pero esa publicidad es una consecuencia de la visibilidad ganada a través de su rendimiento deportivo. Además, os recuerdo que el producto estrella debe ir relacionado con nuestro talento y fortalezas, y no todos los deportistas saben posar delante de las cámaras con naturalidad como para convertir ese en su principal producto.

Ya tenemos dos productos: Rendimiento deportivo e imagen. Podríamos añadir un tercero, que sería profesión a largo plazo, pues hay muchos deportistas que tienen otra línea de producción. Por poner algunos ejemplos, Jesús Ángel García Bragado además de correr los 50km marcha es podólogo; la piragüista Teresa Portela es fisioterapeuta, y la regatista Marina Alabau tiene una empresa que organiza actividades de playa y montaña, con escuelas y campamentos.

El deportista profesional es el que asume la responsabilidad de su marca y gestiona su empresa de manera eficaz. Su principal reto es darse cuenta de que, como cualquier autónomo o emprendedor, él mismo es a la vez el director general, el producto, y la imagen visible de su marca.

Echemos un vistazo a las áreas de su empresa, las gestione el propio deportista o los tenga externalizados:

  • Dirección General, supervisar el funcionamiento de todos los departamentos, decide el objetivo y diseña la estrategia a seguir para conseguirlo.
  • Recursos Humanos, elegir bien a su equipo de trabajo: entrenador, preparador físico, coach, fisioterapeuta/masajista, agente/representante, jefe de prensa, abogado, asesor financiero…
  • Investigación y Desarrollo.Este es el área que más le gusta al deportista, pues es como yo llamo al entrenamiento y la competición. No hay que olvidar que los ingresos de un deportista también vienen, aunque no en todos los casos, de las competiciones que ganan.

Hay veces que el deportista se centra tanto en su producto estrella, que se olvida de los otros dos que hemos citado antes, la imagen y su profesión a largo plazo. Para gestionarlos habrá que diseñar planes de marketing y de carrera incluyendo una activación de la formación continua y un plan de negocio aparte para esa nueva línea de producción.

  • Mantenimiento. El físico hay que cuidarlo, y en este caso con un buen cuerpo médico, fisios, masajistas, podólogos, osteópatas, nutricionistas, dentistas…
  • Financiero, para gestionar bien sus ingresos, destinándolos a afrontar gastos, generar ahorro y realizar inversiones, bien para capitalizarlo, o bien en la mejora de la marca a través de un plan de formación.
  • Legal,para que todos los acuerdos sean revisados correctamente.
  • Comercial, para hacer negocios B2B, bien con los clubes, o bien con empresas patrocinadoras, según el producto.
  • Marketing, para dar valor a la marca, activar correctamente los acuerdos de patrocinio, y gestionar las relaciones públicas.
  • Comunicación, dar visibilidad a su marca, comunicar sus resultados, relacionarse con los periodistas y medios.
  • Responsabilidad Social. El principal motivo debería ser su implicación con la sociedad, su entorno y causas que le preocupen, pero no vamos a negar que la responsabilidad social da buena imagen, además de beneficios fiscales.

Un proceso de personal branding ayuda al deportista a trazar la estrategia de su empresa y ponerse en acción para alcanzar el éxito.